El ciprés es uno de los árboles más famosos de las culturas antiguas porque contaba con muchos usos medicinales y propiedades curativas, especialmente su aceite y sus frutos. La planta del ciprés cuenta con la propiedad de poder tratar de manera eficaz diferentes afecciones de la piel como hemorroides, espinillas infectadas, úlceras cutáneas y varices entre otros, por eso tanto su hoja y su corteza son tan apreciadas en los remedios maturales.

Gracias a sus propiedades medicinales, el ciprés puede ser utilizado para muchas clases de afecciones diferentes como por ejemplo para combatir el mal olor corporal. Hay personas que aunque se duchen por la mañana, al medio día no huelen bien porque pueden tener un sudor muy fuerte, pero si se agrega un poco de aceite esencial de ciprés al baño templado, se obtiene un efecto relajante y también eliminaremos el mal olor corporal durante varias horas.

Además del mal olor corporal, el ciprés es un buen aliado para combatir los problemas de tos. Cociendo unas pocas hojas y un pequeño trozo de su corteza o simplemente echando unas diez gotas de aceite esencial se pueden hacer vahos y se conseguirá rebajar notablemente la tos y el dolor que provoca en la garganta después de haber tosido mucho.

Puede que mucha gente no lo sepa pero la acción del ciprés nos ayudará muchísimo con el cabello, especialmente con todo lo relacionado con el cuero cabelludo. En este caso se aplica en infusión después del lavado del cabello y sus efectos retrasan la aparición de canas, controla e incluso puede reducir el exceso de grasa del cuero cabelludo y fortalece los cabellos.

Muchas personas sufren problemas cardiovasculares en las piernas con las conocidas varices, la acción de una infusión de ciprés aplicada mediante paños húmedos sobre las piernas consigue reducir inflamaciones, edemas y sirve para tratar la flebitis de forma natural.

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